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¿Qué es la Terapia Conductual? Técnicas y Beneficios

La terapia conductual es un término que describe una amplia gama de técnicas utilizadas para cambiar los comportamientos inadaptados. El objetivo es reforzar los comportamientos deseables y eliminar los no deseados.

La terapia conductual tiene sus raíces en los principios del conductismo, una escuela de pensamiento centrada en la idea de que aprendemos de nuestro entorno. Este enfoque surgió a principios del siglo XX y se convirtió en una fuerza dominante en este campo durante muchos años. Edward Thorndike fue uno de los primeros en referirse a la idea de modificar la conducta.

A diferencia de los tipos de terapia que se basan en el insight (como la terapia psicoanalítica y las terapias humanistas), la terapia conductual se basa en la acción. Por ello, la terapia conductual tiende a estar muy focalizada. El comportamiento en sí es el problema y el objetivo es enseñar a las personas nuevos comportamientos para minimizar o eliminar el problema.

La terapia conductual sugiere que, dado que el antiguo aprendizaje condujo al desarrollo de un problema, el nuevo aprendizaje puede solucionarlo.

Existen diferentes tipos de sesgos cognitivos que afectan a la interpretación del mundo.

Existen varios tipos de terapia conductual. El tipo de terapia que se utilice puede depender de una serie de factores, como la afección que se esté tratando y la gravedad de los síntomas de la persona.

  • El análisis conductual aplicado utiliza el condicionamiento operante para moldear y modificar las conductas problemáticas.
  • La terapia cognitivo-conductual (TCC) se basa en técnicas conductuales, pero añade un elemento cognitivo, centrándose en los pensamientos problemáticos que subyacen a los comportamientos.
  • La terapia lúdica cognitivo-conductual utiliza el juego para evaluar, prevenir o tratar los problemas psicosociales. El terapeuta puede utilizar el juego para ayudar al niño a aprender a pensar y comportarse de forma diferente.
  • La terapia dialéctico-conductual (TDC) es una forma de TCC que utiliza técnicas conductuales y cognitivas para ayudar a las personas a aprender a gestionar sus emociones, hacer frente a la angustia y mejorar las relaciones interpersonales.
  • La terapia de exposición utiliza técnicas conductuales para ayudar a las personas a superar sus miedos a situaciones u objetos. Este enfoque incorpora técnicas que exponen a las personas a la fuente de sus miedos mientras practican estrategias de relajación. Es útil para tratar fobias específicas y otras formas de ansiedad.
  • La terapia emotiva racional (REBT) se centra en identificar los pensamientos y sentimientos negativos o destructivos. A continuación, las personas desafían activamente esos pensamientos y los sustituyen por otros más racionales y realistas.
  • La teoría del aprendizaje social se centra en cómo las personas aprenden a través de la observación. Observar a otros que son recompensados o castigados por sus acciones puede conducir al aprendizaje y al cambio de comportamiento.

Para entender cómo funciona la terapia conductual, es importante saber más sobre los principios básicos que contribuyen a la terapia conductual. Las técnicas utilizadas en este tipo de tratamiento se basan en las teorías del condicionamiento clásico y del condicionamiento operante.

Condicionamiento clásico

El condicionamiento clásico explica algunos tipos de aprendizajes en seres humanos y otros animales.

El condicionamiento clásico implica la formación de asociaciones entre estímulos. Los estímulos previamente neutros se emparejan con un estímulo que evoca una respuesta de forma natural y automática. Tras repetidos emparejamientos, se forma una asociación y el estímulo previamente neutro llegará a evocar la respuesta por sí mismo.

El condicionamiento clásico es una forma de alterar el comportamiento. En este enfoque terapéutico se utilizan varias técnicas y estrategias diferentes.

  • Terapia de aversión: Este proceso consiste en emparejar un comportamiento indeseable con un estímulo aversivo con la esperanza de que el comportamiento indeseado acabe por reducirse. Por ejemplo, alguien con un trastorno por consumo de alcohol podría tomar Antabuse (disulfiram), un fármaco que provoca síntomas graves (como dolores de cabeza, náuseas, ansiedad y vómitos) cuando se combina con el alcohol.3
  • Inundación: Este proceso consiste en exponer a las personas a objetos o situaciones que provocan miedo de forma intensa y rápida. Suele utilizarse para tratar las fobias. Durante el proceso, se impide al individuo escapar o evitar la situación.
  • Desensibilización sistemática: En esta técnica, las personas hacen una lista de miedos y luego aprenden a relajarse mientras se concentran en esos miedos. Empezando por el elemento que menos miedo produce y llegando hasta el que más miedo produce, las personas se enfrentan sistemáticamente a estos miedos bajo la dirección de un terapeuta. La desensibilización sistemática se utiliza a menudo para tratar las fobias y otros trastornos de ansiedad.

Condicionamiento operante

El condicionamiento operante se centra en cómo el refuerzo y el castigo pueden utilizarse para aumentar o disminuir la frecuencia de un comportamiento. Los comportamientos seguidos de consecuencias deseables tienen más probabilidades de repetirse en el futuro, mientras que los seguidos de consecuencias negativas tienen menos probabilidades de producirse.

Las técnicas de terapia conductual utilizan el refuerzo, el castigo, el moldeado, el modelado y otras técnicas relacionadas para alterar el comportamiento. Estos métodos tienen la ventaja de estar muy focalizados, lo que significa que pueden producir resultados rápidos y eficaces.

  • Gestión de contingencias: Este enfoque utiliza un contrato formal por escrito entre el cliente y el terapeuta (o los padres o el profesor) que describe los objetivos de cambio de conducta, los refuerzos, las recompensas y los castigos. Los contratos de contingencia pueden ser muy eficaces para producir cambios de conducta, ya que las reglas se explican claramente, lo que impide que ambas partes se echen atrás en sus promesas.
  • Extinción: Otra forma de producir un cambio de comportamiento es dejar de reforzar la conducta para eliminar la respuesta. Los tiempos muertos son un ejemplo perfecto del proceso de extinción. Durante un tiempo muerto, se retira a la persona de una situación que le proporciona refuerzo. Al quitarle lo que le resultaba gratificante, la conducta no deseada acaba por extinguirse.
  • Modelado de la conducta: Esta técnica implica el aprendizaje a través de la observación y el modelado del comportamiento de otros. En lugar de basarse simplemente en el refuerzo o el castigo, el modelado permite a los individuos aprender nuevas habilidades o comportamientos aceptables observando a otra persona realizar esas habilidades deseadas.
  • Economías de fichas: Esta estrategia se basa en el refuerzo para modificar el comportamiento. Los padres y los profesores suelen utilizar economías de fichas, lo que permite a los niños ganar fichas por realizar comportamientos preferidos y perder fichas por comportamientos no deseados. Estas fichas pueden cambiarse por recompensas como caramelos, juguetes o tiempo extra para jugar con un juguete favorito.

La terapia conductual puede utilizarse para tratar una amplia gama de condiciones y trastornos psicológicos, entre ellos:

  • Trastorno bipolar
  • Trastornos por consumo de alcohol y sustancias
  • Ansiedad
  • Trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH)
  • Trastornos del espectro autista
  • Trastorno límite de la personalidad (TLP)
  • Depresión
  • Trastornos de la alimentación
  • Trastorno de pánico
  • Fobias
  • Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)

La terapia conductual se centra en los problemas y está orientada a la acción. Por este motivo, también puede ser útil para tratar problemas psicológicos específicos, como el control de la ira y el manejo del estrés.

Los tratamientos que incorporan técnicas conductuales suelen centrarse en producir resultados en un periodo de tiempo relativamente corto.

La terapia conductual se utiliza ampliamente y ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de una serie de condiciones diferentes. La terapia cognitivo-conductual, en particular, se considera a menudo el «estándar de oro» en el tratamiento de muchos trastornos, y la terapia cognitivo-conductual de juego, específicamente, puede ser eficaz para los niños donde otros tipos de terapia no lo son.

La TCC suele ser más asequible que otros tipos de terapia y los resultados suelen verse en cinco a 20 sesiones. Las investigaciones han demostrado que la TCC es más eficaz para el tratamiento de:

  • Problemas de ira
  • Ansiedad
  • Bulimia
  • Depresión
  • Trastorno de síntomas somáticos
  • Estrés
  • Abuso de sustancias y prevención de recaídas

Además, se ha comprobado que la terapia conductual ayuda a las personas con lo siguiente:

  • Comunicación
  • Estrategias de afrontamiento
  • Patrones de pensamiento más saludables
  • Autoestima

La eficacia de la terapia conductual depende de factores como el tipo específico de tratamiento utilizado y la enfermedad que se esté tratando.

En general, las investigaciones han descubierto que aproximadamente el 67% de las personas que prueban la psicoterapia experimentan algún tipo de mejora positiva.

Esto no significa que la TCC u otros enfoques conductuales sean los únicos tipos de terapia que pueden tratar las enfermedades mentales. Tampoco significa que la terapia conductual sea la opción adecuada para todas las situaciones.

Los trastornos de ansiedad, como el trastorno de estrés postraumático (TEPT), el trastorno de pánico, el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y las fobias, por ejemplo, suelen responder bien a los tratamientos conductuales. Sin embargo, los investigadores descubrieron que la eficacia de la terapia conductual, concretamente la TCC, en el tratamiento de los trastornos por consumo de sustancias puede variar en función de la sustancia que se consuma.

La TCC también demostró tener efectos beneficiosos sobre algunos síntomas de la esquizofrenia, pero no mostró beneficios sobre la recaída y el ingreso hospitalario en comparación con otras formas de tratamiento

La terapia conductual tiene una serie de ventajas. Sin embargo, los enfoques conductuales no siempre son la mejor solución.

No es suficiente para los trastornos mentales complejos

Cuando se tratan ciertos trastornos psiquiátricos como la depresión severa y la esquizofrenia, la terapia conductual a menudo debe utilizarse junto con otros tratamientos médicos y terapéuticos. La terapia conductual puede ayudar a los clientes a manejar o afrontar ciertos aspectos de estas condiciones psiquiátricas, pero no debe utilizarse sola.

Puede no tener en cuenta los problemas subyacentes

Los tratamientos conductuales tienden a centrarse en los problemas actuales de funcionamiento y pueden no apreciar o abordar plenamente los factores subyacentes que están contribuyendo a un problema de salud mental.

Puede no abordar el cuadro completo

Los enfoques conductuales se centran en que el individuo trabaje para cambiar sus comportamientos. Sin embargo, algunos de estos enfoques a menudo no abordan cómo las situaciones y las relaciones interpersonales pueden estar contribuyendo a los problemas de una persona

Ismael Abogado

Ismael Abogado

Psicólogo y aprendiz constante de la mente y el alma.

1 comentario en «¿Qué es la Terapia Conductual? Técnicas y Beneficios»

  1. Avatar

    Muy de acuerdo y muy interesante! Al final, en la terapia conductual, el objetivo principal es remarcar y reforzar conductas deseables y eliminar las no deseables. Las teorías de condicionamiento clásico y condicionamiento operante son tipos de tratamiento a tener en cuenta…

    Gracias por compartir, saludos!

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